sábado 21 de abril de 2007

Monjes y monjas, cánones y canonesas,... El siglo XII forma parte de la era dorada del monasticismo europeo. Entre otras vió nacer a la regla del Císter y las composiciones y escritos de Hildegard von Bingen. Existían monasterios tanto para hombres como para mujeres que además de monjes cultos dedicados a la oración, la lectura o la copia de libros, albergaban a hermanos dedicados a trabajos manuales. Muchas fueron las donaciones hechas por parte de los nobles, en una época en que se consideraba un gran privilegio el ser enterrado en hábito religioso aún cuando se hubiera llevado una vida laica. Algunos tipos de monjes llevaban una vida más activa; otros incluso vagabundeaban de monasterio en monasterio.
Tipos de monjes
San Benito habla de cuatro tipos de monjes. Los dos primeros le merecen respeto: los cenobitas, que viven en un monasterio bajo una regla y un abad, y los anacoretas o ermitaños. Los otras dos clases son según él, pésimos monjes. Los sarabaítas viven en parejas o pequeños grupos, haciendo lo que les place. También critica a los giróvagos, monjes que van de monasterio en monasterio, hospedándose pocos días en cada uno. Los tilda de esclavos de sus deseos y de la gula. En la Edad Media no era extraño que un monasterio tuviera tanto monjes como monjas, normalmente en edificios separados. Además existían los llamados hermanos laicos que realizaban trabajos manuales, liberando así a los monjes para trabajos más elevados. No es fácil saber qué vestían los monjes que no se adherían a una regla. San Benito afirma que usaban la tonsura y es muy probable que usaran un hábito similar a los más conocidos.
Benedictinos, los Monjes Negros
Su regla data del siglo VI, y fue extendiéndose por toda Europa. Ponía gran énfasis an la pobreza - debía vigilarse que los monjes no ocultaran objetos de su propiedad. Hacían también todo tipo de trabajos, incluyendo los manuales. Los monasterios benedictinos castellanos del siglo XII incluyen los de Santa María de la Sierra (fundado en 1133, Segovia, que en el siglo XIII pasó a manos del Císter), Santa María la Real de Valdeiglesias, (1150, Madrid, pasó al Císter en 1177) y Santo Domingo de Silos (954, Burgos). La regla de San Benito les mandaba llevar prendas de lana negra, sin teñir, de diferente grosor según fueran para el invierno o el verano. Llevarían:
El hábito, una túnica con mangas largas.
Una prenda exterior llamada cogulla, cuculla en latín: una capa cerrada con capucha de menos de dos cúbitos de largo, unos 90-110 cm.
Un escapulario como delantal para el trabajo. Se trata de una prenda simple, como un poncho del ancho de los hombros.
Zapatos y calzas. El abad también debía proveerles de cinturón, cuchillo, pluma, aguja, pañuelo y tablillas para escribir.
Cistercienses, los Monjes Blancos
Seguían la regla elaborada por San Bernardo de Claraval, reformando la benedictina, hacia 1112. Tuvo una gran influencia, al expandirse rápidamente y al ser adoptada su regla por numerosas órdenes militares, como los Templarios, Alcántara y Calatrava. Se introdujeron en Castilla en tiempos de Alfonso VII y realizaron una considerable labor de repoblación en la segunda mitad del siglo XII. Las fundaciones castellanas cistercienses del siglo XII incluyen: Las Huelgas (1187, Burgos), Valbuena (1143, Peñafiel, Valladolid), Sacramenia (1141, Segovia), Moreruela (1132, Zamora), Huerta (hacia 1150-64, Soria) y Monsalud (hacia 1140, Guadalajara) 1. Su hábito consistía de una túnica blanca. Los hermanos laicos, sin embargo, llevarían un hábito marrón con un escapular negro.
Premonstratenses, o norbertinos
La orden fue fundada en 1120 por San Norberto en Prémontré, cerca de Laon, Francia. Se trataba de una orden de canónigos con algunos elementos monásticos. Se dedicaban a la predicación además de la contemplación y la penitencia. El monasterio de la orden más cercano a Maderuelo es posiblemente el de Retuerta, fundado en 1143, en Sardón de Duero, Valladolid. Vestían de blanco, con túnica y escapulario sin capucha.
El hábito monástico
El hábito monástico tiene su orígen en las prendas usadas normalmente en los últimos tiempos del Imperio Romano.
Una túnica con mangas largas.
Una prenda exterior llamada cogulla, cuculla en latín: una capa cerrada con capucha de menos de dos cúbitos de largo, unos 90-110 cm.
Un escapulario como delantal para el trabajo. Se trata de una prenda simple, como un poncho del ancho de los hombros.
Zapatos y calzas. Para detalles como colores y prendas exactas ver cada tipo de monje.